El Mortirolo

martes, 10 de abril de 2007

La victoria del Bisonte

Qué gozada es seguir por televisión el desarrollo de la Vuelta Ciclista al Pais Vasco. Las carreteras vascas son sinónimo de espectáculo ciclista, un terreno rompepiernas capaz de destrozar el pelotón en infinidad de grupos desde el primer kilómetro de carrera. Qué pena que por asuntos ajenos al deporte, no podamos disfrutar de estas mismas carreteras en la Vuelta a España, ya que la inclusión de un par de etapas por territorio de Euskadi, darían ún mayor brillo a la carrera, incluyendo las tan apetecibles para el público, jornadas de media montaña.

En la primera jornada de la ronda vasca, el pelotón giró en torno a la localidad guipuzcoana de Urretxu, superando hasta nueve pasos de montaña. La grandeza de la prueba reside en que ningún puerto es de extrema dureza pero la acumulación de éstos y el exiguo descanso entre puerto y puerto - en País Vasco dicen que es imposible que encontrar un kilómetro seguido llano- provocan que la carrera vaya rota desde el primer instante.

Las fugas se fueron sucediendo una otra tras otra. La que finalmente pudo abrir diferencias, estaba formada, entre otros, por Pablo Lastras, Aitor Hernández o Vicente Ballester pero la insistencia por detrás y el cansancio por delante, hicieron que los fugados no pudieran abrir nunca demasiado hueco respecto a sus perseguidores. Una vez cazados, tomaron el relevo Tadej Valjavec, Juanjo Cobo, Óscar Sevilla y Tino Zaballa. Dos cántabros, un manchego y un esloveno. Juntos fueron poniendo tierra de por medio respecto al pelotón y consiguieron plantarse en la entrada a Urretxu con suficiente ventaja para jugarse la victoria entre ellos. Ahí, en ese último kilómetro hacia arriba, con los 138 anteriores en las piernas y la lluvia como invitada de honor, apareció la figura de Juanjo Cobo. El de Saunier Duval aprovechó su gran momento de forma, atacando en las últimas rampas y consiguiendo su primera victoria como profesional. Matxín dice que Cobo era su tapado en Itzulia. Bueno, quizá no tanto, ya que el de Cabezón de la Sal viene de hacer tercero en la general de Castilla y León.

Pero, ¿es realmente una sorpresa el rendimiento de Juanjo Cobo? Se podría decir que no, ya que estamos ante uno de los primeros corredores que Matxín firmó al nacer el proyecto Saunier Duval. La mayoría de los néos lo hacen por dos años pero la confianza del técnico vasco en su corredor era tal, que éste lo hizo por tres temporadas. Cobo destacaba en aficionados por su gran valentía y la fuerza con la que surgía del pelotón en los últimos kilómetros, una característica que este año ha comenzado a explotar en profesionales. El cántabro es el ejemplo claro de que a los jóvenes corredores hay que dejarles foguearse el tiempo necesario y que no conviene tener prisa con ellos. Son muchos los buenos ciclistas desperdiciados por no haber tenido calma y haberles dado la patada después de los dos años pertinentes, incluso una única temporada con la nueva normativa en profesionales y continentales. En Saunier saben que el trabajo con la cantera es muy importante. Los cuatro néos de su primera temporada, Ventoso, Cobo, De la Fuente y Litu, ya han dado grandes réditos al equipo. Si bien, es cierto De la Fuente ya contaba con un año de experiencia porfesional e Vini Caldirolo. Mientras, Alberto Fernández y Javier Mejías - los de segundo año- también comienzan a demostrar su valía - Fernández en montaña y Mejías en los sprints-. El siguiente será Rául Alarcón pero por detrás vienen Rubén Martínez, Pedro Merino, Hector González, Beñat Intxausti, Javier Etxarri o Diego Milán, ya que los chicos del Nicolás Mateos también se consideran cantera amarilla. Casi nada.

Y hablando de Saunier Duval, menudas últimas semanas que llevan los amarillos. En Castilla y León, Ventoso logró tres etapas y Koldo Gil y el propio Juanjo Cobo plazas de podio. En Flandes, Jesús del Nero logró la mejor posición histórica para un corredor español y en País Vasco no han podido comenzar mejor las cosas