El Mortirolo

sábado, 12 de mayo de 2007

Che passione¡

Ser italiano se lleva en la sangre. La pasión y la facilidad para los gestos airados forman parte del código genético transalpino desde tiempos ancestrales. A veces, esta característica tan conocida da pie a situaciones un tanto cómicas que quien más quien menos comprende. En fin, la idiosincrasia de cada uno es la que es y los italianos son tan amigos del show como los españoles lo somos del diálogo altavoz, ya saben aquél en el que lleva la razón quien más alto habla.

Hoy, en el precioso prólogo que los organizadores nos han preparado por las carreteras de las Islas de Caprera y Santa Maddalena, Danilo Di Luca ha demostrado que Spoltore forma parte de Italia. El líder de la Liquigas no ha encajado nada bien que en los metros finales su compañero Enrico Gasparotto haya osado pelearle el primer puesto en meta. Lo peor no es que Gasparotto no siga las órdenes de equipo sino que se salga con la suya. Danilo se ha cabreado, ha alzado los brazos, ha recriminado públicamente a su compañero... y minutos después ha manifestado que lo importante era la victoria del equipo. Claro, el telefonazo de Amadio ha debido de ser inmediato. Su equipo no puede dar esa imagen hacia el exterior. Liquigas está completando una gran temporada y la victoria en la Crono por Equipos que da comienzo a este Giro, es una de las victorias más importantes dentro de una campaña con títulos de campanillas como la Lieja.

Eso sí, dentro del equipo no deben de estar viviendo precisamente su mejor momento. La relación entre Di Luca y Gasparotto promete ser uno de los grandes temas para la prensa italiana en estos primeros días de carrera. Esta noche, después de una cena en la que Gasparotto ni habrá levantado la cabeza, los directores del equipo habrán tutelado a los suyos para que mañana contesten de manera apropiada. Lo que no conviene es abrir una brecha en un equipo que llega a este Giro con el objetivo claro de luchar por la maglia rosa.

De todos modos, poniéndose en la piel de Di Luca es comprensible el enfado del de Liquigas nada más cruzar la línea de meta. Sin embargo, eso no justifica la reacción del corredor frente a su compañero. Gasparotto debía de haber permitido que Di Luca pasara delante suyo, tal y como han hecho todos los líderes en el resto de equipo, salvo Discovery que ha tenido la deferencia con Rubiera. La bronca que se habrá llevado está justificado pero ésta debe quedar siempre en la habitación del hotel. Es "curioso" que Gasparotto, Campeón de Italia en 2005 año de su debut profesional, lleve meses sonando para otros equipos cara a la próxima temporada. Lo de hoy ha sido, sin duda, un pecado de juventud. Él sabía antes de la jugada que el año que viene no vestirá la maglia verde de Liquigas pero no sabe que lo que no conviene es ganarse enemigos. Está claro que no ha pensado que aún quedan 20 días de carrera y seis meses de contrato con su equipo.